Odio todo.
El sol que brilla desde la mañana, estos estudiantes que no piensan nada, subir esta colina todos los días para ir a la escuela.
Hace que me de nauseas.
Es 1966 y esto es lo que piensa Kaoru Nishimi mientras camina hacia su nueva escuela. Acaba de mudarse a Kyushu, la isla más al sur de Japón. Una mudanza más, porque siempre ha estado de ciudad en ciudad, desde que era pequeño. Kaoru es un joven delgado con aspecto de niño rico, toca el piano, es introvertido y le enferma la atención de los demás.
Cuando Ritsuko Mukae, la delegada de la clase, lo lleva a conocer la escuela, alguien le lanza un balonazo, ocasionándole un ataque de nauseas. Al dirigirse a la azotea de la escuela para aliviar su malestar con un poco de aire fresco, se encuentra con Sentarou Kawabuchi, un muchacho corpulento, al que no le gusta la escuela.
Ritsuko parece interesada en el nuevo estudiante, y lo invita a su casa, que resulta ser una tienda de discos. Cuando llegan, Ritsuko se entera de que Kaoru es pianista, y le pide que toque algo. Ambos bajan a la habitación donde está el piano, entonces Kaoru no puede creer lo que ve: Sentarou está ahí, tocando un solo de jazz en su batería.
Así comienza la historia del que seguramente será el anime de la temporada, Sakamichi no Apollon: Kids on the Slope.
Dirigido nada más y nada menos que por Watanabe Shinchiro (Cowboy Bebop, Samurai Champloo), con música de Yoko Kanno (Cowboy Bebop, Ghost in the Shell, Macross Frontier) y basado en el manga de Yuki Kodama, Sakamichi no Apollon nos transporta a 1966, después de la segunda guerra mundial, en un Japón que empezaba a occidentalizarse.
El jazz es la parte más importante de esta serie y Shinichiro Watanabe eligió a Yoko Kanno por su experiencia, tanto con su primer banda (a finales de los años 80), TETSU 100%, y por supuesto con Cowboy Bebop, por lo que el soundtrack es simplemente genial. Tenemos composiciones originales y muchos arreglos de clásicos del Jazz como Moanin', My Favorite Things, Blowin' the Blues Away y Lullaby of Birdland por mencionar algunos.
La animación está a cargo de un estudio nuevo, MAPPA, pero esto no quiere decir que sea mala, basta ver el trailer para darnos cuenta que la calidad de animación es prioridad (como siempre) para Watanabe-san. Sin más que decir, esta serie es altamente recomendable, es de esas joyas que nos devuelven la esperanza en el anime de estos años y que nos hacen ver que el fan service es completamente innecesario cuando un trabajo está bien hecho.
Cuando Ritsuko Mukae, la delegada de la clase, lo lleva a conocer la escuela, alguien le lanza un balonazo, ocasionándole un ataque de nauseas. Al dirigirse a la azotea de la escuela para aliviar su malestar con un poco de aire fresco, se encuentra con Sentarou Kawabuchi, un muchacho corpulento, al que no le gusta la escuela.
Ritsuko parece interesada en el nuevo estudiante, y lo invita a su casa, que resulta ser una tienda de discos. Cuando llegan, Ritsuko se entera de que Kaoru es pianista, y le pide que toque algo. Ambos bajan a la habitación donde está el piano, entonces Kaoru no puede creer lo que ve: Sentarou está ahí, tocando un solo de jazz en su batería.
Así comienza la historia del que seguramente será el anime de la temporada, Sakamichi no Apollon: Kids on the Slope.
Dirigido nada más y nada menos que por Watanabe Shinchiro (Cowboy Bebop, Samurai Champloo), con música de Yoko Kanno (Cowboy Bebop, Ghost in the Shell, Macross Frontier) y basado en el manga de Yuki Kodama, Sakamichi no Apollon nos transporta a 1966, después de la segunda guerra mundial, en un Japón que empezaba a occidentalizarse.
El jazz es la parte más importante de esta serie y Shinichiro Watanabe eligió a Yoko Kanno por su experiencia, tanto con su primer banda (a finales de los años 80), TETSU 100%, y por supuesto con Cowboy Bebop, por lo que el soundtrack es simplemente genial. Tenemos composiciones originales y muchos arreglos de clásicos del Jazz como Moanin', My Favorite Things, Blowin' the Blues Away y Lullaby of Birdland por mencionar algunos.
La animación está a cargo de un estudio nuevo, MAPPA, pero esto no quiere decir que sea mala, basta ver el trailer para darnos cuenta que la calidad de animación es prioridad (como siempre) para Watanabe-san. Sin más que decir, esta serie es altamente recomendable, es de esas joyas que nos devuelven la esperanza en el anime de estos años y que nos hacen ver que el fan service es completamente innecesario cuando un trabajo está bien hecho.
El jazz siempre estuvo ahí, entre nosotros.
